Friday, July 20, 2007

Las Aventuras de Jean Claude Van Damme - parte 1

... Episodio I: Lambada, baile prohibido



Y en vista de que nuestra querida farándula nacional anda de capa caída por culpa de estos tristes/grises días de invierno, aprovechamos la oportunidad para apuntar hacia otro lado.

Van DammeNo cabe duda que Jean Claude Van Damme es todo un personaje. Su condición de mega-estrella de películas de segunda categoría (léase serie B) le granjeó una malhabida fama mundial de héroe de acción alternativo a finales de los años 80s y principios de los 90s, nada mal para un migrante belga que a su llegada a Estados Unidos había tenido que pasar por las penurias de dormir en automóviles y bancas de parque, y cuyo trabajo más decente había sido el de fungir de portero-seguridad en un nightclub de mala muerte. Según confesó el propio actor, fue cosa del destino que un productor de cine lo viera desalojando, en una elegante y muy bien calculada coreografía de golpes, a unos parroquianos borrachos que habían intentado propasarse con las bailarinas y desnudistas del local. El hecho de haber practicado en su natal Bruselas dos disciplinas tan disímiles entre sí como lo son el tae kwon do y el ballet rendía al fin sus frutos. El caso es que luego de protagonizar aquel clásico del cine moderno llamado Retroceder Nunca Rendirse Jamás (en el que hacía de malo) y algunos otros mamotretos fílmicos para la infame productora Golan Globus (productora de cintas de la peor calaña, tales como He-Man, Superman IV, Prisionero de Guerra, la saga del Vengador Anónimo, Cyborg, La Fuerza Delta, y que tenían como actores fetiche al gran Chuck Norris y al desaparecido Charles Bronson), además de haber sido nominado con un Razzie en la categoría de Peor Nuevo Actor por Bloodsport (galardón que finalmente ganaría 10 años después en la categoría de Peor Actor Principal), Jean Claude Van Damme alcanzaba inexplicablemente el tan ansiado estrellato. Kickboxer, Lionheart, Doble Impacto, Soldado Universal, Timecop, Street Fighter. Las escenas de lucha de sus cintas son tan violentas que tuvo que rodarlas fuera de Estados Unidos por temor a ser demandado. En el lapso de dos años no solo se convirtió en el actor de serie B más cotizado y solicitado, sino que alcanzó el mismo status de mega estrella que Stallone y Schwarzenegger. Pero nada dura para siempre. La debacle empezó en 1996 con el fracaso taquillero y personal que significó The Quest, película que tuvo la osadía de escribir, dirigir, y encima actuar. Un mal paso que representaría el principio del fin. Un espiral al abismo. Alcoholismo, drogas, líos con la justicia, juicios, escándalos. Para pesar de sus fans, Van Damme jamás volvería a levantar cabeza, por el contrario, la hundiría más. Hace poco el Gran Hermano francés le ofreció 50,000 euros para participar en el programa (no como presentador, sino como habitante). Sucede que en Francia es conocido como humorista porque habla raro el francés y encima es belga. Este 2007 actuará en The Shepherd y promete que volverá por todo lo alto, tal como en sus mejores épocas. Ver para creer. Mi buen amigo Resortes dice que le dará una última oportunidad. A mí me da igual, la verdad que nunca me gustaron sus películas.

El siguiente video apareció hace algún tiempo en la red. Van Damme tuvo el buen tino de darse unas ¿merecidas vacaciones? por el país de la samba, pero para su mala suerte se perdió en el camino y cayó en un programa medio atorrantón llamado Domingo Legal sólo para meterse un baile candente con la modelo carioca Gretchen, baile que, como podrán comprobar, acabó en papelón. Por cierto, de haber nacido en el Perú, la tal Gretchen hace rato hubiese adornado la última página del Trome en la impresentable (y a la vez imprescindible) sección de La Malcriada del Día. Resortes me dice que está fea pero que igual se la calza. Y sí, secundo la moción. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Bueno, para ir terminando con el post (porque ya me aburrí de escribir tanta huevada), lo que le pasó a Van Damme después del baile son cosas que le suelen ocurrir a cualquier cristiano en edad pajeril, hasta allí todo normal, no hay por qué avergonzarse. Lo jodido es que lo pasen en directo por TV y que ahora la gente lo vea en Crónicas de la Farándula Kitsch. ¿Acaso no lo dije ya? Van Damme anda de mal en peor. Qué pobre tipo...


Jean Claude Van Damme baila lambada con Gretchen

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